Uno es un individuo, y como tal, vive en una comunidad. No es el único individuo allí, hay otras personas que le rodean todos los días cuando sale a estudiar, trabajar o pasear. Al igual que los animales en su hábitat natural, no nacimos para estar solos, aislados del resto del mundo, sino para compartir. Primero con nuestros padres y familia más cercana y luego también con compañeros y amigos.
Cuando compartimos con otros seres dejamos de vivir en nuestro pequeño mundo para pasar a integrar el de ellos. Vemos que no todo pasa por nosotros y nuestro cotidiano, sino que hay otras personas cuyos días son diferentes por el simple hecho de realizar una actividad distinta de la nuestra y contarnos acerca de ella.
Como lo dice el título de éste blog, compartiendo una taza de café con otra persona uno se enriquece de lo que el otro le brinda. Charlando experimentamos el placer de compartir un interés, de intercambiar conocimientos y vivencias, y aprendemos, tanto de nosotros, como de quien nos acompaña. Y se va generando un vínculo muy importante y necesario para la vida en sociedad.
Por lo tanto, Abrile la Puerta a cada Persona 100% Positiva que Pida Entrar.

2 comentarios:
Hola Julia. Me gustó mucho lo que escribiste. Te propongo seguir compartiendo una taza de café.
un abrazo
Mónica
Muchas Gracias Mónica, así será.
Un beso, Julia
Publicar un comentario en la entrada